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Libros de autoayuda: ¿de verdad ayudan? [PODCAST]

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He aquí, por fin, uno de los podcast que más ganas tenía de grabar y compartir contigo.

Yo leo libros de muchos géneros, tal vez como tú. Me gusta disfrutar de una novela bien escrita, de un ensayo repleto de ideas transgresoras y de una antología poética que despierte mis sentidos.

Debido a cierto elitismo literario -absurdo e innecesario, en mi opinión-, queda “bien” decir que lees novelas, ensayos y poesía. Sin embargo, en algunos círculos puede que te miren con desdén si confiesas que te gusta leer cómic -aunque desde que lo llaman novela gráfica ha subido de caché-, literatura juvenil… o libros de autoayuda.

De estos últimos te vengo a hablar en el podcast de hoy. Además de leer novela, ensayo y poesía, también leo, y mucho, literatura de autoayuda y espiritualidad. Siempre tengo uno de estos libros en proceso. Normalmente lo leo mientras desayuno, como te contaba en esta entrega de #preguntaslectoras. Me sirve para inspirarme, respirar ideas nuevas y empezar el día con energías de motivación y fuerza.

A pesar de que en Léeme me siento libre para gritar a los cuatro vientos que leo libros de autoayuda, la verdad es que, a veces, sacar uno de estos libros en el tren o en el banquito de un parque me da un poco de reparo. ¿Qué pensará quien me vea? ¿Creerá que estoy deprimida? ¿Supondrá que soy carne de secta o de religiones mágicas? Todos estos prejuicios siguen vivos en mi cabeza; una parte de mí todavía cree que estar mal o atravesar una racha difícil es algo inaceptable, algo que va en contra del espejismo del éxito que todos, más o menos conscientemente, perseguimos. Por eso el primer pensamiento que solemos tener cuando vemos a alguien leyendo o comprando un libro de autoayuda es “pobrecito, lo está pasando mal y confía sus pocas esperanzas a un libro que no le va a servir de nada”.

No es un secreto que estamos condicionados para perseguir una felicidad que nunca va a llegar, porque es falsa. No digo que la felicidad no exista; digo que, en mi opinión, la felicidad no tiene el aspecto que nos han prometido. Desde el cole nos han repetido, por activa y por pasiva, directa e indirectamente, que los ingredientes de la receta de la felicidad son más o menos éstos: seguridad económica, estabilidad laboral y familia nuclear. Ahí caben el coche, la hipoteca, el trabajo bien pagado, la parejita de nenes, el perro y la cena en restaurante una vez a la semana. No sólo nuestros profes han sido transmisores de esta basurilla mental; también lo han sido nuestros padres, los medios de comunicación, los políticos, nuestros amigos… y nosotros mismos, autoconvenciéndonos para poder conformarnos “con lo que hay”.

Ya nos lo decía Borja Vilaseca (escritor, por cierto, de libros de autoayuda) en Léeme 9: cuando conseguimos todo eso que, en teoría, hará que seamos felices, nos damos cuenta de que nos han engañado. Nada de eso da la felicidad. Entonces entramos en crisis, y los más atrevidos / desesperados emprendemos una búsqueda que nos lleva a descubrir algo inédito: la felicidad no está fuera, sino dentro de nosotros mismos. La llevábamos en nuestro corazón desde que nacimos, pero han hecho falta años, crisis y decepciones para reconocerla.

En mi búsqueda personal, los libros de autoayuda han sido y son, valga la redundancia, una gran ayuda, y también una palanca de cambio, un elemento motivador y un espejo en el que sentirme menos sola con mis problemillas egoicos. En muchas entregas de los Diarios de lecturas te he hablado de algunos libros de autoayuda y espiritualidad, así que quizás esta “confesión” no te pille de sorpresa.

Aunque me da la sensación de que cada vez sucede menos, todavía me encuentro con personas llenas de prejuicios hacia este tipo de libros y, peor aún, hacia la gente que los lee. Como te cuento en el podcast, con el género de la autoayuda solemos cometer el error de meter a todos estos libros en el mismo saco, como si los consejos de la última influencer de turno fueran comparables a los pensamientos filosóficos de Sogyal Rimpoché. De hecho, en ese saco de la autoayuda para mí se pueden establecer más divisiones: la autoayuda pura, la espiritualidad, el crecimiento personal y profesional, etc.

Una última cosa que también apunto en el podcast: en mi opinión, los libros de autoayuda no ayudan. Te ayudas tú a ti mismo en función de lo que haces con la información que ellos contienen. La responsabilidad no es del libro, que, como objeto inanimado, poco puede hacer por ti. El poder de cambiar algo de tu vida que no te satisface o de aplicar la enseñanza de un sabio escritor lo tienes tú. Tal vez quienes ridiculizan la literatura de autoayuda lo hacen porque nunca han puesto en práctica ninguna de las lecciones que estos libros les ponían en bandeja. ¿Qué razón más cómoda existe para dejar algo a la altura del betún?

Espero que disfrutes del podcast y que luego me cuentes en los comentarios cuál es tu opinión sobre los libros de autoayuda y espiritualidad. ¿Cuáles son tus preferidos? Te veo aquí abajo 😉

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2 Comentarios
  • Bea Moreno
    Publicado a las 11:21h, 16 noviembre Responder

    “La magia del orden” de Marie Kondo.

    • Irene
      Publicado a las 15:23h, 16 noviembre Responder

      ¡Lo tengo pendiente! Creo que, si ese libro te ha gustado, te gustará esta entrevista a Lucía Terol, en la que habla de orden, minimalismo y libros: https://leemetv.com/libros-minimalismo/

      ¡Un abrazo, Bea!

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