caitlin moran

12º Diario de lecturas de Léeme – De mujeres, para todos

Hace justo una semana volví de Nueva York, donde estuvimos grabando el programa 9 de Léeme. ¡Tengo muchísimas ganas de que lo veáis!

Si no has estado en Nueva York, comprobarás lo que te voy a decir en Léeme 9: allí hay muchísima gente. Mareas de personas que caminan aceleradas, hipnotizadas por sus auriculares o sus móviles, transportando de avenida en avenida sus litros de café en vasos de plástico o sus perritos calientes atiborrados de ketchup.

Vivir la famosa ciudad que nunca duerme durante dos semanas me hizo reflexionar sobre un tema al que ya venía dándole vueltas: el condicionamiento tan profundo al que estamos sometidos los seres humanos. Y de eso quiero hablarte hoy en este Diario de lecturas. Lo haré a través de dos libros escritos por dos mujeres; dos libros que hablan de las mujeres, pero que tienen mucho que enseñarnos a toda la humanidad.

 

12º Diario de lecturas de Léeme – De mujeres, para todos

En este Diario de lecturas hemos hablado de dos libros:

  • Uno que te hará reírte de ti mismo y ver hasta qué punto te has convertido en quien te han dicho que tienes que ser, no en quien realmente eres (Puedes comprarlo AQUÍ).
  • Otro con el que te darás cuenta de lo necesario que es tener tu propio espacio íntimo y privado para ser tú mismo, liberado de las expectativas de los demás (Puedes comprarlo AQUÍ).

A lo que me refiero cuando digo que estamos muy condicionados es a que todos, en algún aspecto de nuestra vida, hacemos y decimos cosas que no haríamos ni diríamos si realmente nos paráramos a pensar en por qué y para qué hacemos y decimos eso.

Casi todos llevamos estilos de vida que están bien vistos socialmente, que dan prestigio y son aplaudidos por todo el mundo. Ya no hablo de tener una casa, un coche, un hijo y un perro, que es el clásico sueño americano que conquistó también a Europa y que sigue vigente.

Hablo también de detalles más sutiles de la vida. Y hay miles de ejemplos, y cada cual tendrá los suyos propios.

Yo, por ejemplo -y es sólo uno de los muchos ejemplos que tengo sobre mí misma-, me he dado cuenta de que he sido programada para pensar que uno debe dedicarse a lo que ha estudiado, porque, si no, significa que ha fracasado.

Por eso, cuando me entero de que alguien está trabajando en algo que no se corresponde con su formación, lo primero que llega a mi mente es el pensamiento que me han inculcado años y años de socialización y «educación»: «Pues vaya. Tantos años invertidos en estudiar X para acabar trabajando en Y».

Ya hace años que me di cuenta de esa creencia mía, pero ese pensamiento es el que sigue saltando automáticamente cada vez que se da una situación que lo provoca. ¡Lo curioso es que ni yo misma me dedico a lo que he estudiado! Lo único que puedo hacer es ser consciente de esta creencia y, cada vez que se manifieste, decirme: «Eh, Irene, para el carro. Tú eres la primera que no te dedicas a lo que has estudiado. Cada cual es libre de hacer lo que quiera con su vida, y todo está bien porque NO HAY UN TIPO DE VIDA MEJOR QUE OTRO«.

Todos tenemos creencias impuestas por aaaaaaaaaaaaños larguísimos de condicionamiento. Y en Nueva York pude ver esta realidad claramente. Todo lleno de personas que corrían a sus trabajos de 8 horas al día en oficinas oscuras, parando 20 minutos para comer un kebab en el banco de un parque al que no llega al sol porque los rascacielos lo tapan. Luego, pasar una hora en un metro en el que no cabe ni un alfiler para llegar a casa y, con suerte, dedicar la media hora libre que dejan los niños, el perro y las tareas domésticas a ver la tele o a leer hasta caer rendido. Y al día siguiente, vuelta a empezar. Como en el día de la marmota.

Me pregunté cuántas de estas personas habrán elegido realmente este estilo de vida acelerado, despersonalizado e individualista. Me pregunté, también, cuántas de estas personas habrán renunciado a sus sueños de juventud porque les dijeron que eran imposibles y demasiado locos; porque se dejaron convencer de que ese estilo de vida con el que fantaseaban no encaja en el mundo en el que vivimos hoy.

¿Tienes más de 35 y sigues sin tener hijos? ¿No tienes una casa pagada de tu bolsillo? ¿No tienes un trabajo convencional? ¿Vas a estudiar una carrera «sin salidas»? Entonces te conviertes automáticamente en un fracasado. Eso nos han dicho, y nos lo siguen diciendo de muchas maneras: a través de la televisión, del cine, de la publicidad, de la política, e incluso de los libros. Lo vemos, lo escuchamos, lo leemos, y como es más cómodo no cuestionarlo, nos lo creemos. Y entonces nosotros mismos nos convertimos en el vehículo a través del cual esas creencias convencionales y arbitrarias se transmiten a más personas: nuestra familia, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo y nuestros conocidos de Facebook.

Por eso creo que es tan importante leer, y leer todo aquello que contribuya a liberarte en vez de a esclavizarte todavía más. Porque TODOS -así lo creo yo- somos un poco esclavos de un sistema que ha hecho muy bien su trabajo, y del que seremos cómplices mientras no decidamos educarnos a nosotros mismos y empezar a poner conciencia en nuestros pensamientos, creencias y emociones.

Los libros de este Diario de lecturas son sobre mujeres, sí, pero no son PARA mujeres: son para todos nosotros.

Y nos servirán para que nos demos cuenta de hasta qué punto estamos actuando como otros han querido que actuemos.

Yendo a correprisa de aquí para allá, comprando cosas que no necesitamos, diciendo las mismas cosas que decían nuestros padres y que nunca nos hemos planteado si las pensamos realmente, vendiendo nuestras horas y nuestro talento a corporaciones a las que les importamos un pimiento.

Yo no me bajo del carro, en absoluto. Me quedo en él para tratar de arrojar un poquito de luz sobre este mundo loco del que nos creemos víctimas, pero del que somos corresponsables.

Espero que disfrutes mucho de este Diario de lecturas, y ojalá contribuya a que te cuestiones algo de ti mismo, aunque sea un pequeño detalle de tu vida 🙂

Irene

2 Comentarios
  • Eliana
    Publicado a las 20:24h, 16 septiembre Responder

    Irene me encantan estas dos sugerencias literarias que nos traes en el diario de lectura, además me gusta mucho eso de que en la actualidad no hay un género específico para la literaruta, aunque estoy de acuerdo con que las mujeres nos apoderemos de las lecturas diarias, cada vez hay mayor información y siento que esa mujer que estuvo al mando de la casa por muchas décadas, ahora está ocupada creando cosas nuevas para el mundo, es impresionante la cantidad de mujeres que ahora crean tendencias, están en boga, y además, con ese poco convencionalismo del que nos hablas, pueden arrastrar a cientos de seguidores para establecer creencias nuevas. Los hombres ya no desestiman su tiempo al leer a nuevas escritoras, al contrario, veo a muchos hombres leyendo hoy día a mujeres que en su tiempo verían este acto como poco valorable, pero que ahora es de total normalidad, de hecho mi blog está solo enfocado para mujeres y hay muchos hombres que leen y comentan, omitiendo por completo que ya el título de algún post esté dedicado única y exclusivamente para la mujer, esto me parece grandioso y me gusta mucho que des este par de sugerencias, precisamente para deslastrarnos de este prejucio y comenzar a leer a mujeres, cuyas ideas se mantienen vigente y aún marcan tendencia.
    ¡Saludos!
    PD: Estoy esperando con ansias el video de Nueva York.

    • Irene
      Publicado a las 09:29h, 17 septiembre Responder

      Hola, Eliana!
      Qué bien leerte por aquí de nuevo! La verdad es que creo que ahora los seres humanos tenemos más poder que nunca para crear nuevas tendencias en la forma de pensar y de comportarnos. Internet y las redes sociales son grandes herramientas que tenemos a nuestro alcance para provocar cambios a mejor en el mundo. Blogs como el tuyo son súper importantes para abrir camino a nuevas formas de hacer las cosas!
      Nueva York llega casi ya… ¡yo también tengo ganas!
      Un abrazo!
      Irene

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